Unidad Portuaria Aceitera


En el marco de la culminación de la concesión de la hidrobia del Paraná, el secretario general de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, destacó el reciente acuerdo entre los gremios de la industria naval con los sindicatos del complejo aceitero para crear una confederación del sector, y lo consideró “una herramienta estratégica” para que los trabajadores “influyan en las decisiones que se tomen” en la materia.

Ambas entidades comenzaron un proceso de fusión para constituir una Confederación Sindical, inicialmente denominada “Unidad Portuaria Aceitera”, que nucleará a los sindicatos y trabajadores de los puertos exportadores del sector agroindustrial con los gremios y afiliados de la actividad portuaria, marítima y de la industria naval.

Schmid evaluó las implicancias de ese acuerdo gremial, que busca fortalecer a los sindicatos en el marco de los debates abiertos por el inminente vencimiento de la concesión de los canales fluviales del río Paraná y del Río de la Plata, desde 1995 a cargo de Hidrovía SA (sociedad controlada por la empresa belga Jan de Nul y la argentina Emepa) y por las últimas decisiones del Gobierno nacional en la materia, como la convocatoria a una licitación pública (los pliegos se presentarán a fines de abril) y la constitución del Consejo Federal Hidrovía y de la Unidad Ejecutora canal Magdalena.

En referencia a esto Juan Carlos Schmid dijo: venimos trabajando desde hace un tiempo con (Daniel) Yofra, incluso hemos realizado protestas juntos, y hemos andado un camino aunando criterios sobre las reivindicaciones que tenemos y sobre la necesidad de la unidad, que es una herramienta a consolidar muy estratégica. Los objetivos desde esta unidad estratégica son el de tener una plena participación -participar e influir- en las decisiones que se tomen en todo el largo camino que hace al comercio exterior y la defensa de la soberanía; más la defensa de las áreas de control estratégicas del Estado y el pedido de más inversión en tecnologías en todo el sector.

El acuerdo alcanzado con los compañeros de los otros sindicatos y de las federaciones de organizaciones gremiales es importante. Un paso muy importante. Nuestra federación portuaria y marítima (por Fempinra) tiene una representación y un protagonismo muy fuertes en los puertos de cargas en general mientras que los compañeros aceiteros, junto a un importante número de sindicatos y su federación (Ftciodyara), tienen influencias en el complejo agro-exportador argentino. Esto nos da un poder de unidad y de acción muy fuerte en dos áreas vitales de la economía.

La defensa de la soberanía bien entendida, la defensa en serio de las cargas y descargas en los puertos, la defensa del control de las áreas estratégicas donde el Estado tiene presencia y el pedido para que haya más Estado. El reclamo permanente para que haya una fuerte innovación tecnológica en las áreas de control de todo lo que hace al flujo del comercio exterior argentino.

Nosotros ya nos hemos manifestado como sindicatos de base diciendo que estamos a favor de la inversión para la construcción del canal Magdalena, que obviamente representará mayor cantidad de fuentes de trabajo en toda la línea de la actividad portuaria y marítima del país. Todo lo que sea mejoramiento de la infraestructura de navegación para el comercio exterior está muy bien, y nosotros lo vamos a apoyar siempre. Es imprescindible que haya inversión en el sector para alcanzar también soberanía económica.

El combo de medidas para recuperar la soberanía en serio consiste en que, de una vez por todas, venga un Gobierno que establezca políticas y aplique medidas de fondo (para el sector) y que recupere la navegación interior en el país, la marina mercante nacional y la industria naval. Esto, hasta el momento, no lo hemos visto desde recuperada la democracia. Sufrimos el Golpe de Estado de 1976, después vinieron las privatizaciones de (Carlos) Menem, y desde esos años se eliminaron todos los controles básicos del país en la industria naval. Se remataron las flotas navales argentinas y desarmaron todos los controles y los organismos del Estado en materia de comercio exterior. Desde 1976 para acá nunca se recuperó el sector naval argentino.