Liberar al individuo de la identidad colectiva.


Alexander Dugin

La élite mundial está promoviendo una estrategia que ellos llaman “la Gran Reconstrucción” y que exige una especie de reinicio del capitalismo y de todo el sistema para crear un mundo posliberal que supere la crisis del coronavirus. Con tal de mantener a flote a la Sociedad Abierta, el capitalismo deberá ser mucho más sostenible, pero también mucho más represivo ya que deberá expandir su capacidad de controlar la vida cotidiana de las personas y crear un sistema de vigilancia masivo.

Se trata tanto de una nueva estrategia como de la creación de un nuevo término para decir lo mismo. Si uno estudia la historia de la globalización, es muy interesante que usen el término de reinicio (reset). El contenido de ese concepto sigue siendo el mismo que el de Nuevo Orden Mundial, globalización, Un Solo Mundo, el Fin de la Historia o la promoción de los valores ultra-liberales. El contenido mismo de la Gran Reconstrucción no difiere demasiado del contenido que siempre ha tenido la globalización, pero debemos entender que la globalización no es solamente un proceso tecnológico, geopolítico o político, sino que es también un proceso ideológico que une diferentes niveles entre sí. Por ejemplo, esto significa que todos los países y todas las sociedades serán transformadas hasta ser iguales al mundo occidental. Debemos tener muy en cuenta este punto.

La occidentalización juego un rol muy importante en la globalización, porque se trata tanto de una proyección de los valores occidentales como de la sociedad occidental a todo el resto de la humanidad. Así que la globalización mide todo según los parámetros de Occidente. El segundo nivel de la globalización es la proyección del proceso de modernización junto con la occidentalización. Eso significa que siempre se están imponiendo una versión cada vez más actualizada de los mismos valores occidentales, ya que los valores occidentales que existían ayer no son los de hoy. Se trata de un proceso continuo de transformación que tiene como principio el cambio de los valores y los paradigmas occidentales. Pero sobre todo debemos tener en cuenta lo siguiente: es un proceso doble donde se produce un proceso de actualización del mismo Occidente y que luego es proyectado como una versión mucho más actualizada al resto del mundo. Es una combinación de lo posmoderno con lo moderno.

La modernización no solo debe afectar a las sociedades no occidentales, sino que también afecta al mismo Occidente desde su interior. Por lo tanto, la globalización es también una forma de modernización. El siguiente nivel tiene que ver con un cambio ideológico dentro de la globalización liberal porque el liberalismo es igualmente un proceso que ocurre en su interior. El liberalismo no cree en algo que sea estable eternamente, sino que tiene como fundamento la idea de liberar al individuo de todas las formas de identidad colectiva.

Es nueva con respecto a las etapas anteriores porque estas últimas chocaron con toda clase de diferentes tipos de oposición frente a las sociedades no occidentales, especialmente frente a sociedades que no estaban muy occidentalizadas y que tampoco estaban demasiado modernizadas como lo fueron Rusia y China. Algunos de los aspectos más conservadores de estas sociedades reaccionaron en contra de la globalización, especialmente aquellos que tenían que ver con la defensa de su propia soberanía: el gran potencial nuclear de Rusia y el gran potencial económica de China se convirtieron en obstáculos para que este proceso pudiera seguir avanzando. Al mismo tiempo, aparecieron una serie de civilizaciones que han intentado reaccionar en contra de la imposición de estos valores liberales, modernistas y posmodernos. Todo ello fue parte de una reacción orgánica y natural de estas civilizaciones en contra de la agenda ideológica que promovía la globalización. Los globalistas cometieron una serie de errores económicos y sufrieron varias derrotas estratégicas a un nivel geopolítico, especialmente en todo lo que tiene que ver con su proyecto del “Gran Medio Oriente” y la promoción de sus revoluciones de color en todo el mundo árabe. Ninguno de estos proyectos alcanzó a obtener los resultados que los globalistas esperaban.

Todo se salió de control y empezaron a surgir diversos obstáculos que impedían el triunfo de la globalización. Las últimas dos décadas que han transcurrido a partir del 2000 han estado llenas de toda clase de desastres y catástrofes que causaron el fin del momento unipolar y a una creciente derrota en todos los frentes. Los globalistas comenzaron a perder fuerza en todas partes y a todos los niveles, hasta que finalmente Trump les dio el golpe final. Con ello, el pueblo estadounidense se unió al combate contra la agenda globalista.

Sí. En estos momentos los globalistas se encuentran en una posición crítica. Cuando nos hablan del reinicio quieren decir que desean regresar de forma drástico y violenta a la agenda de la globalización. Pero no es, como pudiera parecer a primera vista, una especie de proceso natural determinado por el progreso. Todo parecía haber acabado hace unos veinte años, pero ahora tienen que luchar por recuperar cada una de las posiciones estratégicas que perdieron debido a que en todas partes están encontrando una creciente resistencia. Lo que significa que los globalistas ya no pueden implementar la misma estrategia y usar los mismos medios y métodos que hasta ahora usaban. Por eso usan estas tres palabras: “Build Back Better” (Reconstruirlo Todo Mejor). Es una especie de lema, una palabra en código. Reconstruir, volver al momento antes de que apareciera el anti-globalismo, regresar a los 90 y estar en una mejor posición que en ese entonces.

Es una especie de llamado a las armas con tal de movilizar a todas las fuerzas globalistas y de ese modo ganar la batalla en todos los frentes con tal de abrirse paso en todas partes. El primer objetivo era derrotar a Trump. ¡Ahora desean destruir a Putin, matar a Xi Jinping, hacer un cambio de régimen en Irán, envenenar a Erdogan, desacreditar todas las formas de populismo europeo, acabar con la resistencia del Islam, destruir todas las tendencias anti-globalistas de América Latina! No harán esto de forma pacífica, sino que usarán toda clase de medios totalitarios.

Entonces, el concepto del Reset tiene el mismo contenido que tenía la globalización, pero presupone una serie de herramientas totalmente nuevas con tal de implementar la agenda globalista. Las herramientas por medio de las cuales impondrán su agenda serán de ahora en adelante abiertamente totalitarias. Intentarán imponer la censura y usarán la presión política, además de toda una serie de medidas policiales concretas contra todos los que están del otro lado de las barricadas. La Gran Reconstrucción es la continuación (una especie de continuación desesperada) de la fallida estrategia globalista que terminó por colapsar debido a todos los obstáculos que la frenaron. Los globalistas no pudieron aceptar su fracaso. Estamos presenciando la agonía de un dragón herido que está muriendo, sin embargo, este dragón aún nos puede matar porque todavía se encuentra vivo. El último grito del dragón es el BBB –  Build Back Better – y nos dice: “Mata a todos los enemigos de la Sociedad Abierta. Todos los enemigos de la Sociedad Abierta deben ser asesinados y si ganan mediante el proceso democrático deben ser torturados. Es necesario abolir la democracia”, ruge el dragón. “Hay que destruir todos los obstáculos. Debemos destruir a la Humanidad. Debemos poner veneno en las vacunas. ¡Tenemos que imponernos!” Nos encontramos en medio de una lucha escatológica: la última batalla para frenar la globalización.

Fuente: https://www.geopolitica.ru/es