Crisis económica y sanitaria, Transnacionales y Estados Nacionales.


Walter Formento

La Pandemia de múltiples crisis que se conjugan en un tiempo y espacio, recorre cada una de las naciones-países y asalta la realidad para ser el escenario mundial presente. La crisis financiera estructural norteamericana, es el modo de la denominada “perestroika norteamericana 2020” que, iniciada en 1999-2001 tiene su primer gran cúspide en 2008 con la caída del Lehman Brothers. Ahora en 2020 ha llegado a un punto culmine donde se abre un juego de poder de múltiples actores de poder internacional, que le dan una impronta que va más allá de una crisis financiera global. Asume, el modo de una crisis sistémica del capitalismo financiero transnacional donde, las opciones del poder del unipolarismo financiero transnacional están presentes como las opciones del pos capitalismo financiero unipolar.

Y están hoy y aquí como oportunidad para la historia de la humanidad. Son opciones que asumen un planteo real y concreto de esquemas multipolares/poliédricos y pluriversales, donde lo nacional (gobierno nacional, proyecto y modelo nacional, estado nacional y mercado nacional) es legitimado por el conjunto de los esquemas de poder internacional. Del mismo modo que sucedió durante las crisis mundiales de 1890-1914/18 y de 1929-1939/44. La crisis que cíclicamente producen los poderes financieros transnacionales por sus pujas de intereses, siempre abren oportunidades históricas para los proyectos nacionales y requieren que estos jueguen en posiciones siempre auxiliares, no con proyectos soberanos propios. 

Vaya curiosidad histórica, en 2019/20, nos encontramos otra vez con una crisis semejante que asume el formato de encrucijada político estratégica.

Hoy, el Globalismounipolar pierde terreno en las relaciones de poder internacional y sorprende al exigir que el Estado Nacional se haga cargo de áreas económicas, político-institucionales y culturales. Sorprende, porque desde 1994 venía desalojándolo por acciones de fuerza, corrupciones de la buena voluntad o con actos fraudulentos que tuercen la realidad por manipulación de resultados. Para ellos, el único resultado posible es el que los enriquece. La realidad, un simple empleado de sus caprichos. Por entonces, tenían olvidado que el dialogo y la negociación política, por lo menos, eran la base mínima de la democracia formal y del Estado de Derecho.

Por otro lado, el Continentalismo Norteamericano unipolar observa las oportunidades que las múltiples crisis le abren. Por eso, actúa recuperando terreno y control de los instrumentos del estado nacional en Estados Unidos (Sec. del Tesoro, Sec. de Estado, Reserva Federal, etc.), siempre en tensión con el nacionalismo que expresa Trump. Y desde esa posición, el poder en Estados Unidos plantea también su esquema de relaciones con los gobiernos nacionales para intentar recomponer las relaciones desde una concepción de Naciones Centrales a naciones dependientes, y periféricas, de ese centro.

Esto lo plantea a todas las naciones de la Sudamérica Hispanoamericana (Celac-Unasur), desde México y el Caribe hasta Brasil y el sur bicontinental (Antártico) de Argentina y Chile. Pero también lo quiere para Alemania (Francia e Italia) y la Unión Europea; y también para Japón, Corea del Sur y el área del Asia Pacifico. La idea comprende recomponer el Tricontinentalismo, como cuando éste existía y aún se encontraba subordinado al Contienentalismo norteamericano (1979-2001). Esto significaría que la rueda de la historia debería retroceder a los días cuando la oligarquía financiera continental norteamericana alcanzó su máximo esplendor 1973-1991. En términos históricos, siquiera la resolución de la crisis en 1347-1353, que se combinó con la peste negra matando al 60% de la población europea, tuvo una resolución y salida a través de un regreso de los poderes facticos que generaron las condiciones socio-económicas vigentes para que se produjera.

Una última observación, indica que el Multipolarismo Pluriversal en sus dos planos, económico-político-estratégico (BRICS-A) y cultural-político-estratégico (Dialogo Poliédrico interreligioso de civilizaciones), propone una realidad ya en pleno desarrollo, que sería un dialogo sincrético estratégico de nacional-multipolar en lo pluriversal-mundial. En ese esquema, lo nacional es constituyente de lo mundial, reconoce la Pluriversidad de voces-intereses-proyectos-modelos nacionales en una asamblea general de Naciones Unidas, respetando la multipolaridad poliédrica (heterogeneidad, diferencias y diversidad) de actores/proyectos/modelos nacionales en un dialogo en el que todos tienen voz (Pluriversidad). Allí se alcanza una sola voz (universalidad diversa) creada por el conjunto, en la cual todos se encuentran convocados, incluidos e expresados.

El Globalismo clama ahora por la vuelta del Estado: ¿Adiós Globalismo Unipolar?

El Globalismo Unipolar pierde terreno en la puja internacional. Golpeado en China en general, arrinconado en la City financiera Hong-Kong por el multipolarismo. Golpeado también en Gran Bretaña por el Brexit de Teresa May, Boris Johnson y la Corona que lo ha arrinconado y cercado en la city de Londres; cercado también en Estados Unidos y arrinconado en la City de Nueva York por el nacionalismo oligárquico Trumpista y el contientalismo norteamericano. Rodeado en la City financiera de Paris y Ámsterdam por el contientalismo industrialista de Alemania-Francia-Italia y sus aliados.

Por ello, el tradicional periódico financiero Londinense “The Financial Times”, que expresa los intereses globalistas, describe que el Globalismo unipolar se aleja de su “línea liberal”-global (neoliberal) para pedir ahora «cambios radicales»: una mayor presencia de los Estados en medio de la pandemia por el coronavirus. Cuidado, son “estatistas” a la hora de exigir su asistencia para que resuelva su crisis. Luego pedirán “libertades” para crecer con los medios del Estado y los beneficios para sí. Lo que importa entonces, es observar sus pasos en la controversia de estos días.

Piden, legitimándolo, que los gobiernos desarrollen una mayor presencia del Estado, de lo Público, para sostener lo que las empresas transnacionales globales no pueden hacer desde su control de BC[1] y ETN´s[2], porque si no hay ganancias altas no habrá inversiones[3]. Por lo tanto, solicitan, que los gobiernos nacionales desplieguen y expandan el estado, las empresas estatales públicas, haciéndose cargo de lo que las empresas transnacionales financieras dejan de lado porque ya que no “pueden”, porque no es redituable en ganancias. O abandonan sin más y no seguirán haciéndose “cargo” de una realidad donde los pueblos de cada nación en crisis, población dirían ellos, solo tendrán necesidades urgentes y prioritarias, que no redituaran en “ganancias” en los próximos años.

Incluso se animan a fortalecer también lo nacional-industrial-popular para distanciarlas y mantenerlas por fuera de la esfera de influencia del continentalismo unipolar norteamericano; y alejarlas así de la esfera de influencia que el multipolarismo ya tiene desarrollado en sus dos vertientes económico-político-estratégico y religioso-filosófico-cultural-estratégico. ¿Por la crisis del coronavirus? No, por la crisis sistémica del capitalismo financiero transnacional, a la cual viene a sumarse la Pandemia del Coronavirus, que llegó para tapar y distraer del verdadero conflicto de intereses en la “perestroika” del declive del continentalismo norteamericano y cómo se manifiesta en el par Nacional-Transnacional.

La crisis se viene desplegando como una gran burbuja financiera (una burbuja de emisión de dinero –economía ficticia casino- sin respaldo en la economía real –economía real-) y crece inflándose a partir de 1997-2001 (la burbuja hace crecer de 0 a 3 veces la relación economía ficticia/real entre 2001-2008), y luego aceleradamente entre 2008-2019 (15 veces ficticia/real, a una escala 5 veces mayor a la de 2008) todo a fuerza de emisión sin respaldo [encontrar nota de QE].  

Por eso, este planteo de las Transnacionales Globales se dirige enfáticamente a los gobiernos nacionales. Plantea una “negociación” en condiciones de fortaleza para las ETN´s. Quieren que el gobierno nacional pueda hacerse cargo de áreas de la economía real que no producen altas ganancias, y dejar en manos globales los nodos “intermedios” claves. Por allí, ellos pasarían a controlar el proceso de apropiación de ganancia en general, donde se controla la cadena de valor en su conjunto. En estas condiciones, los gobiernos nacionales estarían “autorizados” a poder hacer re-nacionalizaciones de empresas de todo tipo. Que coinciden en general con las que fueron privatizadas transnacionalizadas (pasaron a control del capital transnacional) en el periodo que va desde 1992-2001. Pero la disputa seguiría por los eslabones intermedios estratégicos.

Objetivos del Globalismo Transnacional Financiero en la renacionalización.

1-El primer objetivo, es seguir controlando el proceso de apropiación de     riqueza nacional, reduciendo al máximo sus gastos operativos, financieros e inversiones. Para ello, le es clave controlar posiciones sobre los bienes intermedios en las diferentes cadenas de valor y controlar posiciones claves en la city financiera y Banco Central, para administrar el crédito a actores y sectores no-oponentes a su programa estratégico.

Precisan para ello, actuar sobre su debilidad por las posiciones sobreexpuestas en dinero, localizadas en actividades no productivas (financieras). Al no disponer de mercados ni de capacidad de dar crédito internacional para su propia cadena global de comercio-ensamble de piezas y partes, se repliegan (no retroceden) para seguir controlando posiciones neurálgicas y abren grados de libertad. Para que cada Nación y Gobierno Nacional puedan emitir en su moneda nacional y también intercambiar con las cadenas de intercambio ya abiertas con centro en el área: Rusia-China-India-etc., Alemania-Francia-Italia, Japón-Corea del Sur, Sudáfrica-Egipto-Siria-Irán-, Suramérica-Caribe-y-México. Obsérvese que, los Puntos de Apoyo Local de la cadena transnacional-global, coinciden con las naciones del multipolarismo BRICS. Todos estos hechos, de un modo distinto, los observamos en la crisis de 1890-1922 y en la de 1929-1944 en Argentina, donde se combinó crisis financiera y guerra militar. Y también el repliegue de los intereses británicos, que permitió que reemergieran los actores y proyectos nacionales (sudamericanos) en tensión y puja permanente, para seguir controlando desde la retaguardia los grandes puntos neurálgicos de la apropiación de la riqueza nacional. Allí también se instalaron los nuevos intereses norteamericanos emergentes después la primera guerra mundial.

2-El segundo es impedir que el Continentalismo Norteamericano, muy dinámico con su secretario del tesoro (Steven Mnuchin de Godman Sachs) en el gobierno de Trump, aunque enfrentado al nacionalismo oligárquico de éste de modo secundario, pueda avanzar consolidando su manejo de cada vez mayores capacidades de gobierno en Estados Unidos, que incluyan a la Reserva Federal, ahora intervenida por el presidente. Los continentalistas pretenden que les “permitan” proyectarse sobre las posiciones transnacionales globalistas en cada city financiera y banco central. Y desde ahí, luego proyectarse para recuperar relaciones y posiciones con Alemania-Francia-Italia y, también, con Japón-Corea del Sur, recreando el abanico hacia el este y al oeste en una acción envolvente de EurAsia, movimiento que caracterizo al Plan Marshall cuando actuó desde 1950.

El objetivo del Contienentalismo norteamericano, cercar a Rusia-China-India, y a todo el programa de la tercera-posición internacional del “programa acuerdo de Bandung”4, que en su primer anillo-objetivo abarco el acuerdo entre África-y-Asia, pero que luego de las crisis de la “caída” de la URSS (1987-1991) y de la primera crisis entre globalismo y continentalismo norteamericano (1997-2001), suma a la Rusia pos-Yeltsin, y a Sudamérica en 2001/08, en el marco general del denominado globalismo de las economías emergentes.

3- El tercer objetivo, es un mensaje para la puja interna de poder en Estados Unidos. Este proviene del Globalismo y tiene por destinatario a Trump. Porque, además, tienen claro que pudieron imponer a Biden sobre Sanders, pero no podrán vencer a Trump en Noviembre de 2020. Las estimaciones dicen que la base electoral de Sanders volverá a votar a Trump o se abstendrá como en 20165.

En este punto, se entiende que la posición planteada por Henry Kissinger6, de continuar golpeando a la China Globalista de Hong-Kong, Shanghái, Taiwan, para debilitarla en general en su capacidad de influencia sobre las Cities financieras de Nueva York y Londres. Pero también para que las “predisponga” a aceptar el acuerdo que plantea y pretende imponer el Contienentalismo norteamericano. De modo que, se articule como parte de este “gran frente norteamericano”, sumando fuerzas. Para poder operar contra el multipolarismo en Pekín, Moscú, Nueva Delhi, San Pablo, Johannesburgo, etc. Kissinger perdió el pelo pero no las mañas.

El Globalismo unipolar se encuentra bajo dos fuegos, el del Contienentalismo unipolar norteamericano y el del multipolarismo pluriversal, en sus dos alas multipolares. Un unipolarismo norteamericano que lo confronta desde Estados Unidos, reduciéndole la influencia global en Sudamérica (desde México a Argentina-Chile); en Estados Unidos como ya describimos y en Europa golpeando el proyecto del shale gas; en Japón, Corea del Sur y el Asia pacifico en general facilitando los acuerdos, que propuso Trump, entre las dos Coreas en la península de Corea, que llevaron también a la “caída” del continentalista secretario de estado, Tillerson.

El Multipolarismo Brics-a también golpea al globalismo, obturando la venta del shale gas & oil en Europa mediante la crisis en los precios del petróleo, donde las acciones de Trump se suman y combinan sin chocar. Un multipolarismo Brics a quien, la debilidad del Shale Oil&Gas Globalista, permite el avance de Rusia en su articulación con la Alemania-Francia-Italia-España y toda la UE, con todos sus gasoductos en común. Consolidando los avances de la ruta de la seda. Que la pandemia Corona Virus vino a paralizar, pero que Alemania enfrento desde un primer momento, desde una estrategia nacional-ampliada.

Los Gobiernos Nacionales más activos

El Globalista FT (Financial-Times) plantea que los gobiernos nacionales deberán ponerse al frente de “reformas radicales”, estructurales (al igual que hicieron entre 1912/18-1944/50-1973/79). Desplegando las históricas herramientas e instrumentos de un estado presente, promotor, emprendedor e incluso recreando el Pacto Social (New Deal) como instrumento que organice la relación político-institucional entre Trabajadores, Empresarios, Estado y el gobierno nacional. Un gobierno Nacional también en relación con la realidad histórica de una coordinación Universal/Pluriversal, como si fuese la Asamblea General de las Naciones Unidas con todos los consejos, exceptuando al consejo de seguridad que niega la asamblea general como instancia soberana.

Los servicios públicos deberán ser considerados nuevamente como “inversiones en lugar de pasivos (gastos)”, y buscar formas de hacer que los “mercados laborales sean menos inseguros (informales)» reafirma el FT. Todas estas consideraciones nos deberían llevar a pensarnos como hasta 1973/75, antes que el capital financiero global diera por muerto, el Estado Benefactor y el Pacto Social, en 1987-1994.

El Pacto Social -“New Deal”- (Franklin D Roosevelt en 1933) entre los actores de la economía real (Gobierno=Trabajadores+Empresarios+Estado), fue uno los tres instrumentos que planteó Roosevelt para enfrentar a los poderes financieros transnacionales en  la crisis mundial de 1929. Determinaron entonces, sumar la subordinación de la banca financiera a los actores de la economía real: la banca comercial y la industria. Y, el tercero, el Estado Emprendedor, presente y promotor de las actividades de la economía real. Eso permitiría que el Gobierno pudiera tener una política de desarrollo nacional, donde el estado fuera la pata estratégica para potenciar a los empresarios y trabajadores de la economía real. Además de ser la administración estratégica y operativa de plan de gobierno nacional.

Hoy, en tiempos de pandemia y crisis, existe la necesidad de un Banco Central subordinado al Gobierno nacional, donde éste defina democráticamente (incluyendo a todos) la política monetaria que organice y potencie la producción de la economía real, las capacidades de consumo creciente y bloquee la timba de casino financiero.

«La redistribución volverá a estar en la agenda. Los privilegios de los ancianos y ricos en cuestión. Las políticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como los impuestos básicos sobre la renta y la riqueza, tendrán que estar en la mezcla» afirman los contientalistas contra la banca global. Estas afirmaciones sorprenden, pero apunta al objetivo de usar el Estado para forzar y recomponer el campo de los intereses comunes con los globalistas. En ese sentido, afirmarán también «se requieren reformas radicales para forjar una sociedad que funcione para todos».

La pandemia de Coronavirus, Covid-19, ha puesto de manifiesto la necesidad de “unidad” del todo nacional y de lo nacional en lo internacional. Sin “consejos de seguridad” que se impongan por la amenaza de la fuerza militar nuclear: ni bipolarismos ni unipolarismos financieros. Una organización de las Naciones Unidas que exprese lo nacional en toda se complejidad no solo económica sino también cultural, política y regional. Unas Naciones Unidas en Asamblea General, con sus consejos, que expresen la realidad diversa y heterogénea que solo puede expresar lo multipolar y poliédrico de las relaciones entre naciones y lo pluriversal, modo sincrético de gobernar incluyendo lo heterogéneo y diverso de lo económico-político-cultural-estratégico de lo nacional-regional-pluriversal.

Un dato a tener presente, muy duro y concreto de la realidad, es que el 90% de las muertes por Coronavirus, son personas mayores de 80 años con jubilaciones y pensiones que ganaron trabajando y aportando toda la vida. Los bancos financieros se hicieron con el “manejo” de sus depósitos e ingresos, e hicieron grandes negocios y negociados a partir de estos fondos de pensiones y jubilaciones, mientras estos aportaban, pero ahora que solo cobran y gastan, y la expectativa de vida se extiende más allá de los 80 años, ya no es negocio para ellos.

Hoy parece que llegó el tiempo de un “cambio” donde es posible alcanzar la justicia. Esto se suma a un capitalismo financiero que destruyo el sistema laboral formal, flexibilizando, rotando, deslocalizando transnacionalmente empresas y trabajadores; de modo que ya no aportan a los fondos de pensiones y jubilaciones, lo cual crea este estado de situación donde los grandes bancos se encuentran quebrados porque no pueden pagar, porque los dineros de los fondos han sido usados en inversiones que quebraron en 2008, 2013 y en 2019/2020.  Y se mantienen desde 2008, solo porque sus funcionarios gobiernan y controlan los bancos centrales, emitiendo sin respaldo en inversiones en economía real. Por lo tanto, se encuentran no frente al abismo, sino cayendo en sus dominios oscuros e impredecibles.

El Continentalismo Norteamericano plantea y propone

“Siento como si estuviéramos en la Batalla de las Ardenas”7, escribió Kissinger.Esa batalla decisiva, diciembre de 1944, en el curso final de la segunda guerra mundial, donde las fuerzas del oponente se encuentran dispersas en más de un frente de combate, remitiéndonos a hoy (2020): Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania-UE, China, Rusia-Ucrania-Alemania-Francia-Italia; India, Japón, Península de Corea, Brasil-Argentina-Bolivia-Venezuela-México, Sudáfrica-Libia-Egipto, Siria-Irán-Turquía; Arabia Saudita-Yemen-Qatar, etc.

Refiriéndose a los puntos fuertes del Globalismo unipolar: que ha sido debilitado en Londres y en la UE por el Brexit Británico – Alemán; en Estados Unidos por la crisis que significo el Triunfo de Trump, sobre el globalismo de los Clinton-Obama principalmente, pero también sobre el Continentalismo de los republicanos en plano secundario; en China por la pérdida de peso de la región costera-marítima sobre mar de la china meridional: el área de la China-Británica de Hong Kong, Shanghái, Taiwán.8 Donde, además, incluso sus mejores fuerzas se encuentran dispuestas en los frentes más potentes (multipolarismo), y no en el propio (EEUU). Donde cualquier suceso inesperado (algo que se abre y debería estar cerrado), algo por fuera de lo planificado (necesidad de usar fuerzas de menor experiencia), algo que debería tener fuerzas entrenadas y no las tiene, o un error, podría producir una ventaja inesperada que debería poderse aprovechar9.

Ahora “en abril de 2020, como a fines de 1944, existe una sensación de peligro incipiente, dirigido a ninguna persona en particular y que golpea al azar y devastadoramente”.Hoy, “existe una diferencia importante entre ese tiempo lejano y el nuestro”:“La resistencia estadounidense fue entonces fortificada por un propósito nacional. Ahora, es un país dividido”. por lo tanto: “es necesario un gobierno eficiente y con visión de futuro para superar los obstáculos sin precedentes en magnitud y alcance global. Mantener la confianza pública es crucial para la solidaridad social, para la relación de las sociedades entre sí, y para la paz y la estabilidad internacionales”. Por lo tanto, el continentalismo necesitaría avanzar para reapropiarse del Estado, reapropiarse de lo que perdió frente al Globalismo de Clinton/Obama para recomponer fuerzas y poder revertir la situación de declive y avanzar. Viejos métodos para crisis presentes que algunos dirigentes políticos no conocen por no ver la historia.

También es muy importante, reafirma, entender que:“La realidad es que el mundo nunca será el mismo después del coronavirus.” Y ahí mete la cuchara y procura evitar la historia: “Hoy no es tiempo de discutir el pasado”. “La administración (Trump) de los Estados Unidos ha hecho un trabajo sólido para evitar una catástrofe inmediata”. Convocando aquí a todos los actores de poder del unipolarismo financiero transnacional a la unidad (la empresa común), para dar batalla a los Multipolarismos y para ello, ahora, no vacila en convocar hoy a Trump a quien combatían hasta ayer.

El desafío para Estados Unidos, será si la propagación del virus puede ser detenida y luego revertida, de una manera y en una escala que mantenga la confianza del público en la capacidad de los estadounidenses para gobernarse a sí mismos.

Luego de convocar a la Unidad Nacional entre los factores de poder oligárquicos en Estados Unidos (Globalistas –Clinton´s- y Continentalistas            –Bush´s-) principalmente a las dos fracciones estado profundo (deep state o stablishment), para luego también al Nacionalismo oligárquico –Trump´s-, Kissinger, desde el continentalismo (a diferencia del globalista Zbigniew Brzezinski), va a plantear que se necesita una estrategia en dos frentes: A- El que hace al esfuerzo de transitar la crisis, que por extenso y necesariono debe desplazar, a la urgente tarea de, B- lanzar una empresa paralela para la transición al orden posterior”, aseguró. Sin embargo, advirtió que la agitación política y económica que ha desatado podría durar por generaciones.

“Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con visión y programa de colaboración global. Si no podemos hacer ambas cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una”, expresó. Extrayendo lecciones del desarrollo del Plan Marshall11 y del Proyecto Manhattan12, Estados Unidos está obligado a realizar un gran esfuerzo en tres dominios:

Primero, apuntalar la resiliencia13 global (ponernos por sobre las circunstancias globales coyunturales que nos paralizan y nos arrastran a lo coyuntural inmediato) que generan las enfermedades infecciosas. Resolver lo de la Pandemia en estados Unidos. Necesitamos desarrollar nuevas técnicas y tecnologías para el control de infecciones y programas de vacunación a escala de grandes poblaciones. La batalla política para mantener alineada a la población.

En segundo lugar, sanar las heridas de la economía mundial. Los líderes mundiales han aprendido importantes lecciones de la crisis financiera de 2008. La actual crisis económica es más compleja: la contracción “desatada” a la cual se suma la crisis por el coronavirus es, en su velocidad y escala global, diferente a todo lo que se haya conocido en la historia.Y las medidas necesarias de salud pública: el distanciamiento social y el cierre de escuelas y negocios, están contribuyendo al dolor económico. La batalla económica[i]. Entonces la decisión de no entrar en cuarentena inmediatamente, llevo a los Estados Unidos a entrar en la batalla sanitaria tarde, con un número muy elevado de personas infectadas, a lo que se suma la crisis en el sistema sanitario por estar privatizado y financiarizado. Todo lo cual extiende en el tiempo (septiembre/octubre) poder tener bajo control la pandemia que, paraliza la economía, cierra empresas y desocupa a los trabajadores desmoralizando y fracturando la realidad social y política nacional. Todo esto se potencia porque la China, multipolar y global, del gobierno nacional multipolar de Pekín ya está en abril nuevamente produciendo y comerciando[4].

Tercero, deben salvaguardarse los principios del orden mundial liberal. Donde el individuo empresario debería ser el actor económico principal y único de la batalla Cultural. Claro que el desarrollo de las empresas transnacionales y sus propiedades de accionistas controlantes asociados dan por tierra con este discurso, hoy reducido a un orden cultural ideológico perimido.

Se plantea, entonces, reforzar su posición afirmando que: “La leyenda fundadora del gobierno moderno es una ciudad amurallada protegida por poderosos gobernantes (Lores, Feudales, Campo), a veces despóticos, otras veces benevolentes, pero siempre lo suficientemente fuertes como para proteger a las personas de un enemigo externo. Los pensadores de la Ilustración 1650-1791 (Lores, Burgueses, Ciudad) los enfrentaron oponiéndose y plantearon la ciudad abierta.

Discurso, éste, que entró en crisis cuando los Señores (Lores, Financistas, City) de la gran Banca Financiera retornaron (1997-2001-2008-2013-2020) al poder de las cosas y las palabras. Cuando la neo-ilustración 1994-2001 (Francis Fukuyama, Peter Druker, Samuel Huntington, etc.) reformularon este concepto, argumentando que el propósito del gobierno legítimo es satisfacer las necesidades fundamentales de las personas: seguridad, orden, bienestar económico y justicia. Cuando la empresa capitalista dejo de ser industrial, agraria o comercial, y empezó a ser todo financiero: servicios financieros a la industria, comercio, agro, banca comercial, etc.

Entonces enfatiza: Las democracias del mundo necesitan defender y sostener los valores de la Ilustración. Un retiro global (del globalismo) del equilibrio del poder con legitimidad hará que el “contrato social” (financiero capitalista) se desintegre tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, esta cuestión milenaria de legitimidad y poder no puede resolverse en simultáneo con el esfuerzo por superar la pandemia (en EEUU). Todas las partes deben hacer un ejercicio de contención, tanto en la política nacional como en la diplomacia internacional. Se deben establecer prioridades. Llama claramente a la unidad de los unipolarismos transnacionales financieros.                Kissinger llama a la ¿Unidad en qué orden?  El Desafío para los líderes es Manejar la Crisis, mientras se construye el futuro. El fracaso podría incendiar el mundo”, les advirtió.

La Pandemia de las Crisis múltiples

Las crisis múltiples que confluyen y conforman la “pandemia” ha provocado un “anacronismo”, algo del pasado o de otro periodo histórico, un renacimiento de lo nacional en una época en que la prosperidad depende del “movimiento transnacional del comercio mundial y del movimiento de personas globalmente”. Sin embargo, es imposible desconocer que este renacimiento de lo nacional está en disputa.

Como venimos ya describiéndolo en este trabajo, un renacimiento desde las transnacionales financieras globales que conviven cotidianamente en cada país con lo nacional y que necesitan transitoriamente “darle” espacios a lo nacional-estatal, pero reducido-controlado desde un esquema local-en lo-global subordinando el Gobierno Nacional al Banco Central, y éste dominado en su directorio por las bancas globales de la city financiera local.

Desde las corporaciones norteamericanas contientalistas la situación es más compleja. No pueden frenar que renazca lo nacional estatal; no tienen la fuerza ni la legitimidad y también lo “necesitan”, pero reducido a lo nacional periférico y dependiente de las corporaciones transnacionales continentales centrales de Estados Unidos, en una suerte de regresión al periodo 1950-1980. Entonces, los gobiernos nacionales y las empresas nacionales eran accesorias y subordinadas a las casas matrices centrales y sus multinacionales. Cuando una crisis financiera como la de hoy -2020-, pero en 1929, les facilito la oportunidad de imponerse económicamente en Estados Unidos e imponer su programa continental multinacional desde Estados Unidos sobre Europa, vía Alemania, y vía Japón sobre el Asia pacifico, como puntos de apoyo estratégico para su despliegue entre 1944-1994.

En cambio, desde el esquema multipolar/poliédrico económico-político-cultural en ascenso, lo nacional en lo multipolar/pluriversal es constituyente del esquema de poder en ascenso y desarrollo. Porque necesita potenciar lo nacional, como gobierno, estado, economía, política y cultura nacional en lo pluriversal. En particular, necesita potenciar el desarrollo integral de la economía nacional articulada en lo multipolar pluriversal mundial. Donde si fuese necesario, fortalecer el desarrollo de las economías nacionales dando prioridad a lo estratégico del desarrollo estratégico integral, económico y cultural. Lo cual implica considerar producir y reinvertir para desarrollar a marcha forzada la inclusión sociopolítica, a costa de reducir a un mínimo el reparto individual de ganancias.

A modo de conclusiones:

El globalismo transnacional unipolar se encuentra en una situación estratégica de repliegue ofensivo en su ascenso histórico estratégico, reconociendo que el terreno principal es el de la guerra financiera y comunicacional. Repliega sobre lo nacional: Gobierno, Estado y Economía, pero con el objetivo de mantener sus posiciones de control sobre el Banco Central, las Plataformas de Comunicación, Suprema Corte de justicia y Nodos en las cadenas de valor significativos para mantener control de territorio político-económico; control de la economía para apropiación de ganancias con un mínimo de inversiones y desde allí condicionar a los gobiernos. De modo que la nacionalización sea solo formal y parcial.

El Contienentalismo Transnacional Unipolar Norteamericano se encuentra en una posición de ataque ofensivo sobre el multipolarismo, en su situación general de declive estratégico. Declive con su pérdida de salto a la escala global, desgranamiento de su escala tricontinental y reposicionamiento en lo continental en Estados Unidos, mediante un gobierno con presidente afín pero no propio, Trump expresa un nacionalismo oligárquico. Este contientalismo no puede no aceptar que lo nacional en cada país se recomponga y fortalezca, porque es la tendencia en medio de las crisis múltiples con pandemia. Pero aborda lo nacional en cada país, como lo nacional periférico subordinado al continentalismo norteamericano unipolar. Así reflexiona y actúa sobre la región Hispano-Sudamericana desde México-a-Argentina/Chile.

El multipolarismo-poliédrico pluriversal se encuentra en una situación de ascenso estratégico, y en una posición de despliegue ofensivo en general desde sus naciones-regiones constituyentes. Que se manifiesta de modo diferencial en el terreno de político sanitario, comunicacional, energético, financiero, asistiéndose entre las partes propias e incluso próximas como es el caso de Trump y de Europa. Entendiendo que lo nacional en lo universal-pluriversal es constituyente, la cooperación entre naciones para reforzar lo nacional y la nacionalización de la política de gobierno, del estado, de la economía, del banco central y de los nodos estratégicos de las cadenas de valor, el desarrollo de las destruidas y de las nuevas es parte del fortalecimiento de lo nacional como multipolar y pluriversal.

Central aquí es observar que tiene dos dinámicas distintas que se combinan, fortalecen y chocan-acuerdan. La económica política y la cultural-política. El desarrollo de altos grados de soberanía e independencia de cada nación es constituyente de lo Multipolar y pluriversal de una organización internacional de naciones unidas a construir, sin consejos de in-seguridad.