El tratado de Madrid selló la entrega del Atlántico Sur


Por estas ultimas horas, en que un submarino nuclear del comando de la fuerza Atlántica de Estados Unidos, apoyados por helicópteros Ingleses, vulneró la soberanía Argentina, cabe recordar que finalizada la guerra de Malvinas en junio de 1982, y el 15 de febrero de 1990, se firmaron los tratados de Paz entre La República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña, en donde, entre otras cosas, se estipuló que  los buques y aeronaves argentinas pueden navegar 350 kilómetros al este  de los puertos patagónicos, 350 kilómetros al este de Comodoro Rivadavia, 350 kilómetros al este de puerto Santa Cruz y 350 kilómetros al este de Bahía San Sebastián, Tierra del Fuego hasta las islas Shetland del Sur.

Esta es la zona de exclusión de la Argentina, paralelo 40° al paralelo 60° esas son las distancias, es un mar en el cual la Argentina puede navegar dando aviso al Reino Unido de Gran Bretaña con 25 días de anticipación.

A su vez los ingleses pueden acercarse a tierras argentinas dando aviso con 48 hs de anticipación hasta 27 kms de nuestras costas. Argentina es un país sitiado.

Este tratado firmado por el por entonces presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem y el entonces ministro de Relaciones exteriores, Domingo Felipe Cavallo, se realizó en dos etapas. El tratado de Madrid, firmado el 15 de febrero de 1990 y la ampliación de este Tratado firmado en Londres, el 11 diciembre del mismo año. En esta última parte se establecieron las privatizaciones y la convertibilidad entre la moneda argentina y el dólar, en sus artículos 5 y 6.

Siguiendo una línea histórica se ratificó el Tratado Roca-Runciman suscripto en Londres el 1 de mayo de 1933 y, en las Declaraciones Conjuntas del 19 de octubre de 1989 y, 18/19 de diciembre de 1989 en París, convertidas luego, en el Tratado del 14/15 de febrero de 1990, comúnmente llamado Acuerdo de Madrid y, en el Tratado de “Promoción y Protección de Inversiones” en Londres el 11 de diciembre de 1990, complementario del anterior, convalidado por la Ley del Congreso de la Nación Nº 24.184.

El promotor de estos últimos Tratados fue el entonces Canciller y luego Ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, con el apoyo de gran parte del arco político nacional.

Ademas, estos Tratados terminaron con la Argentina soberana, industrial, tecnológica, científica y dueña de sus recursos naturales y servicios públicos y, la devolvieron, a sus orígenes de proveedor de granos, transgénica, semilla-dependiente y química-fumigada. La Argentina del monocultivo, con los servicios y los recursos naturales privatizados. De la Argentina con un mar territorial de 200 millas marinas, por imperio y defensa de la Ley 17.094 (Roberto Roth) a la Argentina de la Zona Económica Exclusiva depredada por británicos, españoles, chinos, rusos, taiwaneses y coreanos. Un país colonizado, que, pese a tener ocupado por los ingleses 1.639.000 km2 de su territorio marítimo, declara no tener hipótesis de conflicto y desarma sus fuerzas armadas. Un lugar, donde bajo pretexto de la globalización, se extranjeriza el idioma y los hábitos culturales y alimentarios.

Argentina y el Reino Unido acordaron, en primer lugar, aplicar “la fórmula inglesa del paraguas”, con la cual, ambos países aceptaron el tratamiento de distintos temas, en tanto y en cuanto, ello no significara reconocimiento alguno sobre la soberanía de Malvinas. Las consecuencias están a la vista, en 1982 los británicos ocupaban Malvinas y tres millas alrededor, hoy, invaden y explotan las Islas y doscientas millas, crearon una reserva de 1 millón de km2, reivindican derechos sobre la plataforma continental y la Antártida Argentina. Quiebran todas las Res. de la O.N.U. Nº 31/49; 2065/65; 41/11; 3171/73 y 3175/73 y, nosotros permanecemos congelados, declamando ante los foros internacionales. Dejaron sin efecto la Zona de Protección Militar (FIPZ) alrededor de Malvinas, pero establecieron un «Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíproca», y otros, que de transitorio no tienen nada, que obliga a la Armada Nacional y, a la Fuerza Área Argentina (al Ejército no se lo incluyó) a informar al Comandante de las Fuerzas Británicas en las Islas Malvinas todo movimiento marítimo y aéreo en el Atlántico Sur Argentino entre el paralelo 46º S (altura Comodoro Rivadavia, Chubut) y 60º S (altura de las Islas Orcadas), es decir, cedimos nuestra soberanía territorial, de defensa nacional y autodeterminación, en millones de km2 del espacio marítimo y aéreo argentino a los británicos, frente, a la misma Patagonia y Antártida Argentina.

También se acordó comenzar las negociaciones de promoción y protección de las inversiones inglesas en la Argentina y de nuestro país en Gran Bretaña, esta última, de aplicación imposible, pero destinada a dar la sensación de un acuerdo equitativo, donde se estableció, que los inversionistas tendrían la libre disponibilidad de sus bienes; se les otorgaría la condición más favorable que a cualquier otro Estado; se los indemnizaría por la pérdidas; no se podría expropiar o nacionalizar a las empresas británicas; se les garantizará la trasferencia sin restricciones de sus inversiones y ganancias a los países de origen; el sometimiento de las controversias a los Tribunales Internacionales y al CIADI; pudiendo extenderse las disposiciones de este Tratado a Malvinas y otros territorios de Ultramar. Acordaron la factibilidad de un Acuerdo de Cooperación, que la Argentina rápidamente efectivizó, facilitándole vuelos a y desde Chile y San Pablo a Malvinas; aceptando la puesta en marcha de una Comisión Conjunta de Pesca que les permite a los isleños conocer la biología de los recursos que migran a Malvinas y en el área donde las empresas extranjeras licenciadas por el gobierno ilegal de Malvinas pescan; acordó un área de reserva al este de Malvinas para impedir la pesca ilegal y fortalecer el otorgamiento de licencias pesqueras en Malvinas; aceptó sin queja alguna, la ocupación de facto de 1.900 km2 en un espacio denominado GAP al norte de Malvinas y por fuera de las 200 millas de las islas donde se concentran grandes contingentes de calamar; vedó la captura del calamar a los buques argentinos para asegurar la llegada de esta especie a Malvinas para que pudiesen ser capturados por los buques extranjeros con licencia británica. Una sostenida “colaboración unilateral” de Argentina que nunca tuvo contrapartida británica y, sirvió para consolidar la ocupación inglesa en Malvinas.

Casi nadie está exento de responsabilidades. El recientemente fallecido Dante Caputo fue el gestor inicial del Tratado de Madrid y, no pudo concluirlo porque se aceleró el fin del gobierno en 1989, pero luego, como Diputado, dio su voto afirmativo al Protocolo de Garantías de Inversión en 1992. Los Tratados los terminó concretando Cavallo y, casi todos los diputados y senadores nacionales de las distintas extracciones partidarias transformaron en Ley el proyecto elevado (Mensaje Nº 203) por Carlos Menem, Guido Di Tella, Domingo Cavallo y León Arslanián, que, según Julio C. González «fue redactado por el Foreign Office» (Ob. Cit pág. 129).

En 2016, los Cancilleres Malcorra y Faurie ratificaron el Tratado de Madrid para llevar adelante el pacto Foradori-Duncan y seguir entregando nuestros recursos y con ellos, nuestro futuro como Nación.