Gran Bretaña y el libre comercio


Marcelo Gullo

Recordemos que Gran Bretaña va a intentar dominar Argentina por la fuerza en dos oportunidades: 1806 y 1807. En 1806 y 1807 una fuerza invasora británica llega para hacernos una colonia británica, el 12 de agosto de 1806 se produce la reconquista de Buenos Aires hecha por Don Santiago de Liniers. En 1807 es la segunda invasión, y después nos vamos a detener un poquito en esto más adelante.

                La invasión fue un fracaso. Entonces, dijimos los estados tienen el uso de la fuerza, la subordinación militar. Pero también tienen la subordinación económica. Inglaterra también, ejerció esta subordinación sobre el Río de la Plata. Podemos decir que el hito clave de esta subordinación fue el año 1824 con el famoso empréstito Baring Brothers que es cuando se inicia la deuda externa argentina, 1824.

Pero se inicia la deuda externa en toda Hispanoamérica, como si hubiese un fax, el mismo contrato de endeudamiento se produce en Perú, se produce en la Gran Colombia que estaba formada por Ecuador, Venezuela y Colombia. Digamos al pasar que esta deuda que Argentina contrae en 1824 -deuda fraudulenta, como explica tan bien Raúl Scalabrini OrtIz en su famoso libro Política Británica en el Río de la Plata. Es fraudulenta porque del millón de libras esterlinas -como explica Scalabrini- poco llega al Río de la Plata. Todo queda en el camino, y lo que llega para hacer el puerto en realidad, se utiliza para comprar mercaderías inglesas.

                Pero, el chiste es que el monto es de tal naturaleza que después con las exportaciones no alcanza el estado a pagar los intereses de la misma deuda. Entonces, hay que pagar los intereses, pedir crédito para pagar los intereses y se forma el espiral nefasto de la deuda externa.

La Argentina termina de pagar esta deuda después de la Segunda Guerra Mundial. La Gran Colombia se subdivide en tres estados Ecuador, Colombia y Venezuela. A cada estado le toca una parte de la deuda, y Venezuela logra recién pagarla con el boom del petróleo en 1954 en el gobierno de Pérez Jiménez en 1954. Ecuador también logra pagarla con el boom del petróleo que les toca a ellos en el año 1979. Es decir, que la deuda externa fue para nosotros un collar a través del cual Inglaterra nos hizo una semi colonia.

Inglaterra se había desarrollado a partir del más feroz proteccionismo económico. Inglaterra en el año 1550 aproximadamente, cuando reinaba la reina Isabel I de Inglaterra, coetánea de Felipe II de España, Felipe II hijo de Carlos I de España, o Carlos V de Alemania quién a su vez era nieto de Isabel la Católica y Fernando el católico que habían sellado con la unión española en enero de 1492 con la expulsión del último reino musulmán en la península. Y habían comenzado el 12 de octubre de 1492 la conquista española de América.

Inglaterra es el primer poder autoconsciente del mundo, sabe que su poder lo ha construido a partir de la intervención del estado en la economía, a partir del proteccionismo económico, a partir de un sano y justo impulso estatal ¿y qué le va a predicar a los otros?, le va a predicar al resto del mundo el libre comercio, que nadie ponga barreras proteccionistas. Y les va a decir: tontos del mundo no hagan lo que nosotros hicimos, sino lo que nosotros decimos que hay que hacer.

Se nos ha ocultado en esta historia falsificada de la Argentina es que existía un cordón proto-industrial. Toda la estructura económica del viejo Virreinato del Perú. Porque el Virreinato del Río de La Plata era reciente, quizás la estructura económica de toda América del Sur española.

Un cordón que iba desde Bogotá a la ciudad de Córdoba, pasando por Quito, por Cuenca, por Huancavelica, por Catamarca, por Junín, por Ayacucho, por Cusco, entrando al Alto Perú: Potosí, Charcas, penetrando a la actual Argentina en Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero -un cordón proto-industrial, un mercado integrado en ese mercado integrado donde había libre circulación de mercadería, donde no había fronteras, la lengua era la misma y existía el mismo dinero. A nosotros, por ejemplo, nos tocaba producir los camiones de esa época que eran las mulas; y como nadie quiere ir con mulas vacías hasta el Perú -y algunas veces hasta Colombia- las mulas iban cargadas de yerba mate, cargadas de productos de cuero: casacas de cuero, botas de cuero, monturas que se producían en el actual territorio de la Argentina. Y volvían cargadas con productos textiles de Ecuador, de Perú, de la actual Bolivia -en ese entonces el Alto Perú.

Había un cordón proto-industrial, y en ese cordón proto-industrial había pleno empleo.

¿Pero todos estaban de acuerdo con ese cordón proto-industrial que recorría la columna vertebral de la América española en la América del Sur? No, estaban las famosas polis oligárquicas. Esos puertos en el mar o en ese río-mar que era el Río de la Plata y que parecía un mar.

Esas polis oligárquicas (pequeñas en muchos casos como era Buenos Aires, porque recordemos que Buenos Aires era una aldea de barro mucho más pobre que una ciudad del interior como Córdoba o Santiago del Estero donde se encontraba el grueso de la población) se ejercía el contrabando.

Había un sector social que ejercía el contrabando e introducían productos holandeses, y luego ingleses. Ellos no estaban conformes con ese cordón proto-industrial que había crecido a partir del monopolio, y que significaba un proteccionismo económico de facto para toda la América del Sur.

Y es en esas polis oligárquicas donde nace la oligarquía argentina, oligarquía que tenemos que distinguirla claramente del patriciado.  La oligarquía argentina no es la fundadora de la ciudad de Buenos Aires, no hay que confundirse. Los fundadores de la ciudad de Buenos Aires son criollos paraguayos, ya mestizos que han bajado y han fundado con el vasco Garay, y han fundado la ciudad de Buenos Aires.

En aquel entonces, la ciudad de Buenos Aires era una ciudad pobre había poca actividad económica, y se repartieron los solares entre estos criollos paraguayos. Pero después llegaron otros personajes, llegaron con dinero para ejercer el contrabando, y fueron haciéndose ricos a través del contrabando, y desplazaron a los fundadores a las orillas de la ciudad.

Iban a ser estos fundadores los patricios, los orilleros de la ciudad de Buenos Aires. Porque estos nuevos recién llegados se adueñaron de los solares. Y es así como se conviertieron en la oligarquía porteña ligada a Inglaterra por el contrabando.

Y entonces, la confusión que se produce a partir de 1810, la farsa de bayona, cuando la ruptura con la monarquía española ya es un hecho y se comienza a discutir en toda Hispanoamérica, y sobre todo en el Río de la Plata: si va a haber una ruptura con España, ¿qué vamos a hacer?, ¿cuál es el sistema económico que vamos a adoptar? Y todo el cordón proto-industrial desde Bogotá pasando por Quito, por Cusco, por Ayacucho, por Junín, por Potosí, por Cochabamba, por Salta, por Tucumán, por Santiago del Estero responde: el sistema económico que necesitamos es el proteccionismo. Porque si no tenemos proteccionismo económico, la industria británica va a arrasar a nuestra proto-industria, y va a acontecer el desempleo masivo. ¿Y qué le contesta el puerto de Buenos Aires? ¿qué le contesta la polis oligárquica? ¿qué le contesta el poder anglo porteño? De ninguna manera. Nosotros queremos libre comercio. Porque el libre comercio era legalizar la actividad ilegal del contrabando. Y ahí se produce esa primera gran contradicción de la historia argentina, el cordón proto-industrial dice: proteccionismo económico. Las polis oligárquicas con Buenos Aires a la cabeza dicen: libre comercio.

Primera contradicción: proteccionismo económico / libre comercio.

Pero los que dicen proteccionismo económico, también dicen:  el proceso de independencia debe terminar en la unidad, porque si no hay un mercado único, nuestra producción no tiene ningún sentido. Éramos un mercado único y debemos seguir siendo un mercado único. Es decir que dicen: Patria Grande.

¿Y qué le contesta Buenos Aires, qué le contesta la polis oligárquica? De ninguna manera, a nosotros nos interesa un estado según nuestra cadena de distribución, hasta donde podamos nosotros llegar con nuestra mercadería que entra por el puerto de Buenos Aires. Lo mismo dice Caracas, dice Guayaquil, dicen las otras polis oligárquicas: Un estado a medida de nuestra cadena de distribución.

No es casualidad. No es casualidad que Bernardino Rivadavia en 1812 le dice a Belgrano retroceda usted hasta Córdoba. ¿Y por qué? Porque hasta ahí llega la cadena de distribución -con suerte llega hasta Tucumán. Cada polis oligárquica tiene un pequeño estado a su medida, a la medida de su cadena de distribución. Y entonces, ahí nace la segunda contradicción de la historia argentina, si la primera gran contradicción es proteccionismo / libre comercio, la segunda es patria grande / patria chica.

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