El gran reseteo vs el gran despertar


Alexander Dugin

Los 5 puntos del príncipe Carlos

Durante el 2020, el fundador del foro económico de Davos, Klaus Schwab, y el Príncipe Carlos de Gales proclamaron el nuevo rumbo de la humanidad: lo llamaron the Greath Reseat, la “Gran Reconstrucción”.

El plan que ha sido anunciado por el Príncipe de Gales consta de cinco puntos:

1. Conquistar el imaginario de la humanidad (estas transformaciones sólo ocurren cuando la gente realmente las quiere);

2. Lograr la recuperación de la economía que se ha hundido debido al desastre causado por la pandemia del COVID-19, esta recuperación económica debe conducirnos hacia el “desarrollo sostenible”. Es necesario inventar otras estructuras productivas que sean sostenibles, ya que las estructuras actuales han tenido un efecto nocivo sobre el medio ambiente del planeta;

3. Crear una economía mundial que no dependa del petróleo, lo cual será conseguido mediante el encarecimiento de los precios del petróleo con tal de romper las resistencias del mercado;

4. Impulsar nuevamente la ciencia, la tecnología y la innovación con tal de que sirvan para el progreso humano. La humanidad está a punto de conseguir un avance radical que cambiará todas nuestras ideas sobre lo que es posible y de lo que puede beneficiarnos para crear un futuro sostenible;

5. Cambiar la estructura por medio de la cual se hacen las inversiones económicas. Es necesario aumentar la proporción de “inversiones verdes” y crear puestos de trabajo dedicados al campo de las “energías verdes”, la economía cíclica y la bio-economía, desarrollar el ecoturismo y las infraestructuras públicas “verdes” (1).

El desarrollo sostenible es el concepto más importante que creo el Club de Roma. Es una teoría que está basada a su vez en otra teoría que habla sobre “los límites del crecimiento” y según la cual la superpoblación del planeta ha llegado a un punto crítico (lo que implica la necesidad de reducir las tasas de natalidad).

El hecho de que la palabra “sostenible” sea utilizada en el actual contexto de la pandemia del Covid-19, que según algunos analistas debería conducirnos a una disminución del total de la población, ha generado toda clase de respuestas nivel mundial.

Las ideas de la Gran Reconstrucción pueden resumirse del siguiente modo:

– la gestión de la conciencia de la población a escala mundial, lo cual está haciendo la “cultura de la cancelación” por medio de la introducción de la censura en las redes sociales controladas por los globalistas (punto 1);

– transición hacia una economía ecológica y rechazo de las estructuras industriales creadas por la Modernidad (puntos 2 y 5);

– la integración de la humanidad en el 4º orden de la economía (tema que fue abordado en la anterior reunión de Davos), es decir, la sustitución progresiva de la mano de obra por los ciborgs y la introducción de la Inteligencia Artificial avanzada a escala planetaria (punto 3).

La idea central alrededor de la que gira la “Gran Reconstrucción” es la continuación del proceso de globalización y el fortalecimiento de la misma después de haber experimentado una serie de fracasos como la presidencia conservadora y anti-globalista de Donald Trump, la creciente influencia del mundo multipolar (impulsados por China y Rusia), el ascenso de los países islámicos (Turquía, Irán, Pakistán, Arabia Saudita) y el descenso de la influencia de Occidente.

Durante el Foro de Davos, todos los representantes de las élites liberales globales declararon su deseo de movilizar sus estructuras en vísperas de la elección presidencial de Biden para llevar a la victoria en los Estados Unidos a los demócratas, que son los aliados de su nuevo programa de gobierno.

La implementación

La Gran Reconstrucción comienza con la victoria de Biden.

Los líderes mundiales, los jefes de las principales corporaciones (las Big Tech, los Big Data, las Grandes Finanzas, etc.) se han unido y movilizado con tal de derrotar a sus oponentes: Trump, Putin, Xi Jinping, Erdogan, el Ayatollah Jamenei y muchos otros. Este proceso comenzó con el robo de la victoria de Donald Trump mediante el uso de las nuevas tecnologías que quieren “conquistar el imaginario” (párrafo 1), la introducción de la censura en Internet y los votos fraudulentos por medio del correo.

Ahora que Biden está en la Casa Blanca significa que los globalistas han comenzado a implementar los otros puntos de su agenda.

Esta agenda afectará todos los campos posibles: los globalistas quieren volver a tener el mismo poder que tenían antes de que aparecieran Donald Trump y los otros polos de la creciente multipolaridad. El control mental (a través de la censura y manipulación de las redes sociales, el seguimiento concienzudo y la recopilación de datos) y la introducción de las nuevas tecnologías van a jugar un papel clave en todo esto.

La epidemia del Covid-19 les ha proporcionado el pretexto perfecto. Usando como cobertura la crisis sanitaria global, la “Gran Reconstrucción” espera cambiar drásticamente la estructura por medio de la cual las élites globalistas mundiales contralan a la población del planeta.

La posesión presidencial de Joe Biden, junto con los decretos que ha firmado (los cuales han anulado prácticamente todas las decisiones de Trump), significan que el plan ya ha comenzado a ser implementado.

En su discurso acerca del “nuevo” rumbo que tomaría la política exterior de los Estados Unidos, Biden expresa las principales líneas que sigue la política globalista. Este rumbo solo puede parecer “nuevo” – aunque solo en parte – con respecto a la política exterior de Trump. Pero Biden simplemente está anunciando un retorno al anterior curso de las cosas:

– anteponer los intereses mundiales a los intereses nacionales;

– fortalecer las estructuras del Gobierno Mundial y sus distintas ramificaciones por medio de organizaciones supranacionales globales y estructuras económicas;

– fortalecer las estructuras de la OTAN y cooperar con todas las fuerzas y regímenes globalistas;

– promover y profundizar los cambios democráticos a escala global, que en la práctica son:

1) La intensificación de la presión sobre los países y regímenes que rechazan la globalización, como lo son Rusia, China, Irán, Turquía, etc.;

2) El fortalecimiento de la presencia militar de los Estados Unidos en Oriente Medio, Europa y África;

3) La financiación de toda clase de inestabilidades y “revoluciones de color”;

4) El uso generalizado de la “demonización”, el “desplazamiento” y el ostracismo en las redes sociales (cancel culture) contra todos los que se resistan, para así eliminar a aquellos que se adhieren a un punto de vista diferente al de los globalistas (ya sea que vivan en el exterior o en los EE.UU.).

Así que el nuevo curso de la Casa Blanca es endurecer su propio discurso liberal y no entablar ningún diálogo igualitario con nadie, siendo incapaces de tolerar la menor objeción en su contra. El globalismo ha entrado finalmente en una fase totalitaria y eso hace muy probable la posibilidad de que estallen nuevas guerras, incluida los grandes riesgos que implican una Tercera Guerra Mundial.

La geopolítica de la “Gran Reconstrucción”

La Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defence of Democracies), la cual expresa la posición de los círculos neoconservadores de los Estados Unidos, publicó hace poco un informe que contiene una serie de recomendaciones para Biden y que señalan que las principales luchas de Trump fueron:

1) la radicalización del enfrentamiento contra China,

2) el aumento de la presión sobre Irán.

Estos dos puntos son muy positivos y Biden debería continuar fortaleciendo estos dos pilares de la política exterior.

Por otro lado, los autores del informe condenan otras acciones de la política exterior de Trump como:

1) buscar la desintegración de la OTAN;

2) acercarse a los “líderes de regímenes totalitarios” (China, la RPDC y Rusia);

3) hacer un “mal” negocio con los talibanes;

4) retirar las tropas estadounidenses de Siria.

En un contexto geopolítico, la “Gran Reconstrucción” significa una combinación entre “promover la democracia” con una “estrategia agresiva neoconservadora de dominación a gran escala” (que es el principal vector de la política “neoconservadora”). Al mismo tiempo recomiendan a Biden continuar y fortalecer el enfrentamiento contra Irán y China, pero también reanudar la lucha en contra de Rusia. Y para ello es necesario fortalecer la OTAN y ampliar la presencia estadounidense en todo el Oriente Medio y el Asia Central.

Los partidarios de la “Gran Reconstrucción” consideran a Trump, Rusia, China, Irán y algunos otros países islámicos como los principales obstáculos en su camino.

Por lo tanto, los proyectos medioambientales y las innovaciones tecnológicas (principalmente la introducción de la inteligencia artificial y la robotización) deben ser combinados con una creciente política militar agresiva en el exterior.